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Una historia de Amerifags

Hola niños, les vengo a contar la historia de un prepo douchebag que nunca tendrá novia.

No, no se equivoquen; por “Amerifag” no me refiero al estadounidense, sino al idiota obsesionado con los comics Americanos que creen que éstos mismos son lo mejor que ha existido desde la Fanta de fresa (o tal vez antes) y que desprecian cualquier otra forma de arte existente, especialmente si se trata del estilo japonés slash kawaii slash moe.

Verán, hace un par de años más o menos, estaba sentada en mi mundo, sin hacer daño a nadie. Llega este niño que no conozco, mientras ando dibujando acá una Sailor Chibimoon muy mona en mi sketchbook. Me dice que dibujo muy bien, todo normal. Luego, me pide que si puede dibujar algo en mi sketchbook. Ok, es extraño, pero no se lo niego porque soy demasiado buena gente para mi bien. Le paso el sketchbook y este imbécil tiene la osadía de decir “para que la gente piense que sabes dibujar otra cosa”. What the flying fuck!

Mira pedazo de imbécil, te dejé rayonear mi sketchbook esa vez pero tu douchebaggery trascenderá el tiempo y el espacio. Si te volviera a encontrar, no dudaría a darte un buen puñetazo en la nariz. A otro artista se le respeta, por más que dibuje Kawaii Animu Desu™, y te pudres! Borré tus asquerosos dibujos de amerifag, pero siguen las marcas ahí… cuánto daría para hacerlas desaparecer.

As for me, aprendí mi lección. Nunca dejes que un extraño tome tu sketchbook. Y si se atreve a decirte que es para que la gente piense que sabes hacer algo mejor, no dudes en arrebatarle lo que sea que haya tomado y mentarle la madre.